A
la de tres... ¡Adjudicada!
Subastas: Gracias a ellas se puede conseguir casa hasta
por un 25% menos, siempre que se tenga dinero suficiente para hacer
frente a la fianza
La
subida constante de los precios de los pisos, junto con el incremento
de los tipos de interés, hace que cada vez más personas
busquen medios alternativos para encontrar una vivienda más
asequible. Uno de los menos explorados –y más provechosos–
son las subastas, en las que se puede conseguir casa hasta un 25%
más barata.
Existen dos tipos de subastas: las privadas, en las que un organismo
público, una empresa privada o un particular saca al mercado
viviendas de su propiedad; y las judiciales, en las que es el juez
quien decide la pública subasta de bienes en litigio o con
deudas.
El procedimiento es similar en ambos casos: mediante una notificación
pública se fija la fecha de la subasta, la relación
de inmuebles (normalmente entre 100 y 200), su ubicación,
metros cuadrados y características, además del precio
de salida.
Depósito del 1 al 20%
A partir de ese momento, los interesados deben acudir al organismo
o a la empresa organizadora para dejar un dinero en depósito,
que será devuelto si finalmente no se consigue la casa: en
torno al 20% del valor de salida en el caso de las subastas judiciales
y entre el 1 y el 5% para las privadas.
En estas últimas, se puede pujar incluso por Internet a
través de la página de la empresa organizadora, mientras
que en las judiciales es necesario desplazarse físicamente
al juzgado en cuestión.
Quien consiga hacerse con el inmueble tendrá que comprometerse
a pagarlo –descontando la cantidad que entregó como
depósito y gestionando, si lo desea, un crédito hipotecario–
en un plazo máximo de 20 días hábiles. Pasado
ese tiempo, recibirá la documentación que acredita
la propiedad. El adjudicatario deberá pagar también
el 7% del impuesto de transmisiones patrimoniales y los gastos del
notario y el Registro de la Propiedad.
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